ENTREGUÉ LAS LLAVES ANTES DE LA ESCRITURA ... Y FUE UN ERROR

Hace años vendí una vivienda que me dejó una lección para el resto.

Todo iba bien. Todo en orden.

Habíamos conseguido algo complejo: Liberar la vivienda de inquilinos, prepararla y encontrar comprador.

Se firmaron las arras y entonces llegó la petición.

La parte compradora pidió las llaves. Solo para ir dejando cosas.

Se habló con la propiedad. No hubo inconveniente.

El planteamiento parecía sencillo : Entrar y dejar pertenencias. Nada más.

CONFIANZA O SEGURIDAD

Pero ocurrió algo que cambió mi forma de trabajar.

El día antes de la escritura, el propietario, que no vivia allí, fue a despedirse de su piso.

Y se encontró con algo que nadie esperaba. 

Algo que nunca me había pasado.

Y entendí algo clave: Esto no va de confianza, va de seguridad.

La confianza es necesaria. Pero sin seguridad, no sirve.

 

LO QUE NO VIMOS VENIR

El propietario me llamó alarmado.

Los compradores habían entrado a dejar cosas.

Eso era cierto. 

Pero habían hecho algo más. Sin avisar.

Ellos pensaban que estaban haciendo lo correcto.

Habían empezado a levantar el suelo para instalar la calefacción.

 

NO CONFÍES. SUPERVISA

Habían iniciado obras sin ser propietarios. 

Y aquí está el problema.

La vivienda seguía siendo legalmente del vendedor.

Cualquier daño, problema con vecinos o incidencia … recaía sobre él.

La confianza no sustituye al marco jurídico.

Aunque haya buena intención, hay una realidad: 

Hasta la firma en notaría no hay transmisión de propiedad.

Y sin transmisión no puede haber obras ni puede haber posesión real.

Es verdad que existen formas para poder iniciar unas obras. Pero esto lo veremos en otro artículo.

LO QUE APRENDÍ

Aquel episodio terminó sin consecuencias graves.

Pero dejó una lección clara:

Las llaves no son un gesto amable. Son una responsabilidad jurídica.

Desde entonces:

No entrego llaves antes de escritura. 

Si hay que entrar, estoy presente.

Si hay que medir, acompaño.

Si urgencia, organizo.

Porque mi trabajo no es confíar.

Es proteger la operación hasta el final.

QUÉDATE CON ESTO

Hasta la firma en notaría no hay transmisión de propiedad.

Las llaves no son un favor. Son una responsabilidad.

Si el comprador necesita acceder:

Se puede hacer pero siempre acompañado.

No se trata de desconfiar.

Se trata de hacer las cosas bien para proteger a ambas partes.

En próximos artículos te explicaré como entregar llaves antes de escritura sin asumir riesgos.

Vender no es el problema. Hacerlo mal, sí.

Y si has llegado hasta aquí, hay algo claro: Quieres vender bien.

Te he preparado una guía breve para que sepas por donde empezar y evitar errores que puedan salirte caros.