QUÉ ES UN MANTRA

“Mi piso, en cuantas más inmobiliarias, mejor.”

“No tengo prisa por vender.”

“Está caro.”

“Mañana le dejo”

Y luego está este:

“Un piso de estructura de madera son todo problemas.”

Suena rotundo.

Suena seguro.

Suena a verdad.

Pero no siempre lo es.

VAMOS A CONTAR UN POCO DE VERDAD

La estructura de madera tiene más historia que la de hormigón.

Y precisamente por eso, de la madera sabemos mucho.

Muchísimo.

Yo he vendido muchos pisos en el Casco Viejo.

Muchos.

Y prácticamente todos, en edificios de madera.

Edificios antiguos, sí.

Edificios con historia, también.

Y edificios que, con mantenimiento, siguen en pie y siguen teniendo demanda.

LO QUE NO SE HABLA

Sí, muchos propietarios han tenido que invertir dinero en mantenimiento.

Claro.

Pero eso no es exclusivo de la madera.

Porque también hay edificios de hormigón con derramas, rehabilitaciones y problemas importantes.

Y no hablo solo de edificios viejos.

Hablo también de edificios relativamente recientes.

Desde promociones nuevas que ya han necesitado intervenirse…

hasta edificios de los 70 que van camino de su segunda rehabilitación de fachada.

 

La madera tiene un encanto que el hormigón no siempre tiene.

Eso ya lo sabes.

Las vigas vistas gustan.

Los materiales naturales gustan.

La calidez gusta.

Hay algo en la madera que conecta.

Y el mercado también lo sabe.

LA MADERA NO ES EL APOCALIPSIS

A veces se habla de la madera como si vivir en un edificio así fuera hacerlo dentro de un laberinto en llamas.

Pero luego miras el Casco Viejo de Bilbao.

Y ahí sigue.

En pie.

Con vida.

Con demanda.

Con actividad.

Con negocios.

Con viviendas que se siguen comprando y vendiendo.

Algo no cuadra con tanto drama.

El problema no es el material.

El problema es el estado del edificio.

Y su mantenimiento.

Eso es lo que manda.

No el mantra.

HUMO CON EL HORMIGÓN. FUEGO CON LA MADERA.

Con el hormigón se vende mucho humo.

Con la madera, mucho fuego.

 

Pero la realidad no suele estar en ninguno de los dos extremos.

Ni el hormigón te garantiza la paz.

Ni la madera te condena al desastre.

 

No se trata de elegir entre una estructura buena y una mala.

Se trata de entender qué estás comprando.

 

¿Es mejor la pera o la manzana?

¿El tomate o el aguacate?

 

Depende.

De tus preferencias.

De tu presupuesto.

De tu forma de vivir.

 

Y con esto pasa igual.

Hay compradores que quieren hormigón sí o sí.

Perfecto.

Y hay compradores que valoran muchísimo el encanto, la ubicación y la personalidad de una finca antigua.

También perfecto.

QUÉDATE CON ESTO

No compres el mantra.

Compra información.

Cuando vayas a comprar una vivienda, pide las últimas actas.

Revisa el estado de mantenimiento del edificio.

Infórmate de las intervenciones ya hechas.

Y de las que pueden venir.

Da igual que sea de hormigón o de madera.

Porque lo que te puede ahorrar miles de euros
no es el material.

Es el estado real del edificio.

Su cuidado.

Y su historial.

No repitas mantras.
Comprueba la realidad.

Y si estás mirando una vivienda y la estructura te frena,
llámame y lo vemos.

Vender no es el problema. Hacerlo mal, sí.

Y si has llegado hasta aquí, hay algo claro: Quieres vender bien.

Te he preparado una guía breve para que sepas por donde empezar y evitar errores que puedan salirte caros.